El Gobierno ruso ha expresado su rechazo a la reciente ofensiva militar llevada a cabo por Estados Unidos e Israel contra Irán, calificándola de "planeada" y no provocada. Esta reacción surge en un contexto de negociaciones indirectas entre Teherán y Washington, destinadas a lograr un nuevo acuerdo nuclear.

En un comunicado emitido el 28 de febrero, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia subrayó que los ataques aéreos contra territorio iraní evidencian una clara preparación militar y política. "La magnitud de los despliegues y la naturaleza de los preparativos previos a este acto imprudente demuestran que se trató de una agresión armada premeditada contra un país soberano, en contraposición a los principios del Derecho Internacional", indicó el comunicado.

Además, Moscú instó a la comunidad internacional, incluida la ONU y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), a evaluar de manera objetiva las acciones de Estados Unidos e Israel, que, según Rusia, amenazan la paz y la estabilidad en Oriente Medio. La declaración también advirtió que las acciones de los agresores podrían desencadenar una grave crisis humanitaria y económica en la región, y puso de relieve las implicaciones negativas para el régimen de no proliferación nuclear, dado que Irán es firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), a diferencia de Israel.