Las bases de Rota y Morón, ubicadas en Cádiz y Sevilla, han cobrado relevancia mediática debido a su papel en las tensiones recientes entre Estados Unidos e Irán. Durante décadas, estos enclaves han sido fundamentales en la cooperación militar entre España y EE.UU., pero la escalada de la violencia en Oriente Medio ha suscitado interrogantes sobre su uso por parte de las fuerzas estadounidenses. En este contexto, el Gobierno español, liderado por Pedro Sánchez, ha dejado en claro su rechazo a que estas bases sean utilizadas para continuar con las hostilidades en la región.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, subrayó que no se ha brindado ningún tipo de apoyo militar a los recientes ataques. En su visita a Armilla, Granada, enfatizó que el convenio existente con EE.UU. debe respetar el marco de la legalidad internacional y que España no permitirá que se actúe de manera unilateral. Además, destacó que las bases solo podrían ofrecer asistencia humanitaria en circunstancias excepcionales, marcando así un límite a la intervención estadounidense.
La situación ha generado inquietud entre los más de mil trabajadores civiles que operan en estas bases, muchos de los cuales habían enfrentado problemas de pagos debido a retrasos en la transferencia de fondos por parte de EE.UU. Aunque la situación salarial se ha normalizado, la incertidumbre persiste en torno al futuro de la cooperación militar. Ante la firme postura de España, EE.UU. ha comenzado a retirar aviones de las bases, reconociendo que no podrá utilizarlas para sus objetivos en el conflicto actual.



