Fernando Rospigliosi, actual presidente del Congreso, se mostró firme en sus declaraciones contra la exfiscal de la Nación, Delia Espinoza, quien lo ha denunciado por difamación. Rospigliosi la calificó de “aliada del terrorismo” y “desquiciada”, y no mostró intención de retractarse, argumentando que la querella responde a una venganza por las denuncias constitucionales que ha impulsado en el Parlamento.
En una entrevista reciente, el legislador fujimorista justificó sus comentarios al señalar que se trata de una defensa de la Policía Nacional del Perú y de las Fuerzas Armadas. Criticó que mientras los miembros de estas instituciones enfrentan procesos judiciales, los instigadores de la violencia quedan impunes. “Las víctimas son los policías y militares que lucharon por la democracia”, afirmó.
Al ser preguntado sobre su falta de arrepentimiento por sus palabras hacia Espinoza, Rospigliosi insistió en que su descripción es válida y que la exfiscal, al haber ocupado un cargo público, debe estar abierta a críticas. Además, enfatizó que no está de acuerdo con la penalización de las opiniones y que eso debería ser abordado en el ámbito civil. En cuanto a la situación de los efectivos de seguridad, destacó que hay más de 350 policías y militares bajo investigación, mientras que los verdaderos instigadores de la violencia no enfrentan consecuencias legales.



