Un reciente estudio sobre el origen del maíz en el Valle de Tehuacán ha cambiado la narrativa sobre la interacción entre el clima, la fauna y la agricultura en esta región histórica. Según los investigadores, el maíz primitivo se desarrolló durante un periodo de lluvias excepcionales, lo que ofrece una nueva perspectiva sobre la domesticación de este cultivo esencial en Mesoamérica.

La investigación se llevó a cabo utilizando la colección del Laboratorio de Arqueozoología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). A través del análisis de aproximadamente 180 huesos de ciervos y conejos extraídos de diez sitios arqueológicos, los expertos lograron reconstruir las condiciones ambientales que facilitaron la primera domesticación parcial del maíz. Empleando técnicas avanzadas como la espectrometría de masas, se pudo estudiar la dieta de estos mamíferos herbívoros y, de este modo, identificar la vegetación y la humedad predominantes en el área hace miles de años.

El investigador Andrew D. Somerville de la Universidad Estatal de Iowa señala que el maíz apareció en el Valle de Tehuacán hace unos 5.400 años, en un contexto de clima húmedo que favoreció el crecimiento de una planta intermedia entre el teosinte silvestre y el maíz moderno, algo que previamente se consideraba poco probable. El estudio, publicado en la revista Science Advances, destaca que, en sus primeras etapas, el maíz representaba solo una pequeña parte de la dieta de los habitantes de la región, quienes dependían en gran medida de la caza y la recolección antes de que la agricultura se volviera predominante, coincidiendo con posteriores cambios climáticos.