Un análisis reciente sobre los acontecimientos posteriores al golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 sugiere que la decisión de dejar al rey en libertad fue un error estratégico grave. Según un informe desclasificado, los redactores afirman que este fallo inicial consistió en tratar al monarca como un caballero, en lugar de considerarlo como un objetivo a eliminar. Este cambio de enfoque es fundamental para replantear las estrategias militares futuras, ya que se abandonaría la visión de la Corona como un elemento clave en cualquier intervención.
El documento, elaborado por altos mandos militares, se inscribe en el contexto de la planificación del golpe que se gestó entre finales de 1980 y principios de 1981. A pesar de haber sido escrito tras los eventos del 23F, refleja una evaluación crítica de la respuesta de las Fuerzas Armadas y la necesidad de aprender de los errores cometidos. Los autores creen que es crucial revisar las tácticas y corregir fallos en lugar de enfocarse en culpar a los compañeros de armas.
Entre las recomendaciones, se destaca que el principal error fue permitir que el rey mantuviera su libertad durante y después del intento de golpe, ya que se considera que él intentó preservar un gobierno socialista en medio de la crisis. El documento propone una ruptura con la concepción tradicional de la monarquía como un símbolo a respetar, sugiriendo que cualquier futura operación para recuperar el control político debería incluir un gobierno civil respaldado por una estructura militar. Además, se mencionan potenciales candidatos a liderar este nuevo ejecutivo, destacando figuras militares con una postura liberal que podrían servir para contrarrestar futuras intentonas golpistas.



