La compañía Repsol ha decidido disminuir su inversión patrimonial en Venezuela, fijando la cifra en 276 millones de euros para finales de 2025. Esta cifra representa una notable reducción en comparación con los 330 millones de euros registrados a mediados del año pasado y los 504 millones de euros al cierre de 2024, según su informe financiero anual.

Recientemente, Estados Unidos autorizó a Repsol para reiniciar sus operaciones y realizar nuevas inversiones en la exploración y producción de hidrocarburos en Venezuela. Esta medida se considera la más significativa desde la captura de Nicolás Maduro y la intervención en el país a principios de este año, permitiendo así la reactivación del sector petrolero y gasífero en la nación caribeña.

Los 276 millones de euros mencionados incluyen principalmente las cuentas a cobrar de Repsol Exploración a PDVSA, la financiación otorgada a Petroquiriquire, así como las inversiones en Cardón IV y Petroquiriquire. A pesar de esta reducción, la empresa mantiene un análisis constante sobre la recuperabilidad de sus inversiones y el riesgo crediticio asociado a las cuentas por cobrar ante PDVSA, lo que implica un entorno de alta incertidumbre que requiere estimaciones cuidadosas y el respaldo de expertos independientes para validar las decisiones de la dirección.