El Reino Unido anunció este jueves un nuevo paquete de sanciones contra 23 personas y entidades rusas señaladas por su presunta participación en redes de desinformación vinculadas con el Kremlin, así como por su responsabilidad en torturas contra civiles y en el adoctrinamiento de niños ucranianos. Además, incorporó a ocho buques a la llamada flota fantasma que Moscú utiliza para intentar eludir las sanciones internacionales impuestas por la invasión de Ucrania.
Según informó el Ministerio de Exteriores británico, las medidas tienen como objetivo frenar el financiamiento de la guerra, desarticular las redes de desinformación y avanzar contra quienes torturaron a civiles ucranianos o participaron en la deportación de niños. Las personas alcanzadas quedarán sujetas a prohibiciones de viaje, congelamiento de activos, restricciones vinculadas con servicios fiduciarios y sanciones que les impedirán ejercer como directores o administradores de empresas.
Entre los sancionados hay ocho individuos acusados de intervenir en detenciones arbitrarias, torturas y malos tratos contra civiles ucranianos. El Gobierno británico sostuvo que esos abusos integran un sistema de represión en los territorios ocupados por Rusia, donde también se habrían producido desapariciones forzadas y denegación de justicia. A su vez, agregó a siete personas por su papel en el adoctrinamiento y la militarización de niños ucranianos, incluidos menores deportados por las autoridades rusas.



