La cifra de mujeres empleadas en España ha alcanzado un nuevo récord histórico, superando los 10,5 millones. Sin embargo, detrás de este avance se esconden desigualdades laborales que afectan a las trabajadoras de manera estructural. Un análisis reciente destaca cómo la brecha de género se manifiesta no solo en la concentración de mujeres en sectores específicos, sino también en su escasa representación en cargos directivos.
En el ámbito laboral español, la participación femenina presenta una diferencia de 7,8 puntos porcentuales en comparación con la masculina. De acuerdo a las estadísticas, un 88,3% de las mujeres que trabajan lo hacen en el sector servicios, predominando en áreas como la salud, la educación y el comercio. La disparidad salarial es evidente, con una brecha del 16,6% que también impacta en las pensiones, donde los hombres superan en 500 euros mensuales a sus colegas mujeres, según datos de la Seguridad Social de febrero.
Además, las condiciones laborales de las mujeres reflejan una alarmante desigualdad. Siete de cada diez contratos a tiempo parcial son ocupados por mujeres, y este fenómeno rara vez se debe a una elección voluntaria. La Encuesta de Población Activa revela que las mujeres inactivas superan a los hombres en 14,2 puntos, siendo el cuidado de familiares el motivo para el 15,1% de ellas, en contraste con solo el 3,6% de los hombres. Así, la radiografía del empleo femenino en España pone de manifiesto no solo la desigual distribución en los sectores laborales, sino también los múltiples obstáculos que enfrentan para acceder a puestos de mayor remuneración y responsabilidad.



