El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha instado a varias naciones, incluyendo a China, Reino Unido, Francia, Japón y Corea del Sur, a enviar barcos para ayudar a reabrir el estratégico estrecho de Ormuz. Esta vía marítima es crucial, ya que representa una de cada cinco entregas de petróleo a nivel mundial, aunque estas naciones no estén involucradas en el reciente ataque a Irán.
En sus declaraciones, Trump advirtió que la falta de apoyo de la OTAN podría llevar a un futuro complicado para la alianza, enfatizando que Europa depende más del petróleo del Medio Oriente que Estados Unidos. El mandatario sugirió que los países que se benefician del estrecho deberían asumir la responsabilidad de garantizar su seguridad y funcionamiento. Además, lanzó una advertencia sobre un posible retraso en una cumbre programada con el líder chino Xi Jinping.
Las respuestas de los países solicitados han sido variadas y cautelosas. Alemania, a través de su ministro de Defensa Boris Pistorius, rechazó la solicitud argumentando que no es su conflicto y que buscarán soluciones diplomáticas. En la Unión Europea, la diplomática Kaja Kallas destacó que están discutiendo posibles acciones para asegurar la apertura del estrecho. Por su parte, el primer ministro británico Keir Starmer señaló que su país trabaja en un plan con aliados, pero reiteró que no se involucra en un conflicto mayor. Australia y Japón también han manifestado su intención de no enviar buques a la región, citando limitaciones legales y la falta de una solicitud formal.
Estas reacciones indican un interés general por mantener la estabilidad en la región, aunque con un enfoque más cauteloso y diplomático que militar.



