El concepto de “quiet luxury” o lujo silencioso se instaló en los últimos años en la moda, la decoración y los viajes. La tendencia propone una forma de elegancia alejada de la ostentación, basada en la calidad, la autenticidad y los detalles que no necesitan llamar la atención.

Mucho antes de que esa expresión se volviera habitual, el Hotel Fariones ya aplicaba una filosofía similar en Lanzarote. El establecimiento cumple este año seis décadas desde su apertura, cuando se convirtió en el primer hotel de la isla, y mantiene una línea de diseño y servicio que, según la propuesta del lugar, apenas modificó sus criterios centrales con el paso del tiempo.

La identidad del hotel se apoya en una decoración sin dorados ni referencias al lujo convencional. El diseño estuvo a cargo de Rafael del Castillo, junto con la interiorista Rita Corujo, y combina paredes blancas encaladas, texturas naturales y obras de arte local. El resultado busca integrarse con el entorno y poner el foco en materiales y elementos propios de la isla, en lugar de recurrir a recursos decorativos ostentosos.

Esa misma orientación se extiende a la gastronomía. La propuesta utiliza ingredientes provenientes de la propia Finca de Uga y de proveedores de Lanzarote, con una apuesta por los productos locales frente a la incorporación de artículos importados con sello internacional. En Room 214, la tienda del hotel, la selección también forma parte de una experiencia vinculada con la identidad del establecimiento y el territorio.