Cerca de medio millón de personas continúan afectadas en Puerto Rico por el racionamiento generalizado de agua dispuesto el viernes por el Gobierno local, en medio de una sequía que redujo de manera crítica las reservas del embalse Carraízo, ubicado en las afueras de San Juan. La medida alcanza a hogares de la capital y de los municipios de Trujillo Alto, Carolina, Canóvanas, Loíza, Gurabo y Juncos.
Las autoridades dividieron a las familias alcanzadas en dos grupos y establecieron cortes rotativos de 48 horas para cada uno. En total, la interrupción del suministro afecta aproximadamente a 180.000 familias. Si las condiciones no mejoran en los próximos días, el Gobierno no descarta extender los períodos sin agua hasta tres días.
La gobernadora Jenniffer González atribuyó la crisis a una combinación de factores, entre ellos las condiciones climáticas y el deterioro de las cañerías. Durante el fin de semana, el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos ubicó a San Juan bajo la categoría de “sequía grave” y al suroeste del territorio en “sequía extrema”. Además, no se prevén precipitaciones importantes en los próximos días.
La situación se ve agravada por la presencia de más de 1.000 incendios forestales activos en Puerto Rico, según informó la gobernadora. González calificó el escenario como “difícil” y señaló que el Gobierno federal de Estados Unidos está “ayudando”, aunque no brindó detalles sobre el alcance de esa asistencia.



