Las condiciones climáticas en una región dependen de múltiples factores, entre ellos, la altitud, la latitud, la orientación del relieve, la distancia al mar y las corrientes marinas. Estos elementos configuran lo que conocemos como "tiempo meteorológico", que se complementa con datos como la temperatura, la presión atmosférica, el viento, la humedad y las precipitaciones, permitiendo así una evaluación precisa de las condiciones del clima a corto plazo.

Para clasificar el clima, se recurre frecuentemente al sistema desarrollado por Wladimir Köppen, aunque también se utiliza el método de Thornthwaite, que incorpora la diversidad biológica y los impactos del cambio climático. Otros enfoques, como los de Bergeron y Spacial Synoptic, se centran en las masas de aire que influyen en el clima regional. En el contexto actual de cambio climático, el planeta experimenta una redistribución que afecta los hábitats, donde incluso pequeñas variaciones en la temperatura media anual pueden generar grandes cambios en las condiciones ambientales.

En este marco, se anticipa que el clima en Guadalajara para este 22 de febrero será mayormente favorable. Se pronostica un 0% de probabilidad de lluvia, con temperaturas que oscilarán entre los 30 grados como máxima y 8 grados como mínima. La nubosidad será del 16%, y durante la noche, la posibilidad de lluvias se reduce a un 1%. Guadalajara, una de las capitales más relevantes de México, presenta un clima templado subhúmedo subtropical, caracterizado por dos estaciones principales: una seca y otra húmeda, con un verano que trae consigo tormentas y descenso en las temperaturas.

Históricamente, la temperatura más elevada registrada en Guadalajara fue de 38.7 grados el 6 de mayo de 1994, mientras que la más baja se alcanzó el 14 de diciembre de 1997, con -7.0 grados, lo que provocó la segunda nevada en la ciudad desde 1881. Asimismo, la ciudad es reconocida por su rica biodiversidad, impulsada por su ubicación geográfica única.