Estados Unidos atraviesa un aumento sostenido en el cierre de escuelas, una tendencia vinculada con la disminución de la población juvenil y el vencimiento de los fondos de emergencia destinados a la educación durante la pandemia de COVID-19. En los últimos cuatro años, la cantidad de establecimientos cerrados creció un 35% en todo el país.
Los distritos cerraron más de 1000 escuelas durante el ciclo escolar 2025-26, frente a las 755 clausuradas en el período 2021-22, según datos del Centro Nacional de Estadísticas Educativas publicados la semana pasada. El número de cierres aumentó por cuarto año consecutivo en 2025 y se anticipan nuevas medidas en distritos de Houston, Filadelfia, Pittsburgh y del condado de Broward, en Florida.
Durante la pandemia, los cierres habían disminuido de manera temporal porque las autoridades educativas concentraron sus esfuerzos en atender las consecuencias de la emergencia sanitaria y utilizaron fondos de ayuda para sostener sus presupuestos. Con esos recursos ya agotados, los administradores enfrentan una menor matrícula y, en consecuencia, una reducción de los fondos que reciben de los estados.
“Lo llamamos la gran contracción”, afirmó Marguerite Roza, directora del Laboratorio de Edunomics de la Universidad de Georgetown, que realiza un seguimiento de la financiación escolar. La especialista explicó que la matrícula de las escuelas públicas está bajando, en parte, porque hay menos niños en Estados Unidos. La combinación de menos estudiantes y menores ingresos presiona a los distritos a reducir su estructura y evaluar el cierre de establecimientos.



