Polonia ha formalizado su salida de la Convención de Ottawa, un tratado internacional que prohíbe las minas antipersona. Este cambio de postura, que se hizo efectivo el viernes, se fundamenta en la creciente preocupación por la seguridad en el flanco oriental de la OTAN y el avance del plan defensivo conocido como "Escudo del Este".

La notificación de la salida fue enviada a Naciones Unidas en agosto de 2025, y tras transcurrir el período de seis meses requerido, Varsovia ahora tiene la libertad de producir, almacenar y utilizar minas antipersona en su territorio, especialmente en las zonas limítrofes con Bielorrusia y el enclave ruso de Kaliningrado.

El primer ministro Donald Tusk defendió esta decisión durante una visita a un campo de entrenamiento militar, enfatizando la necesidad de que Polonia cuente con "todas las herramientas disponibles" para su defensa. Además, el ministro de Defensa, Władysław Kosiniak-Kamysz, destacó que esta medida busca equilibrar la situación militar con Rusia, que ha utilizado minas en Ucrania, convirtiendo al país en "el más minado del mundo". Sin embargo, la decisión ha suscitado críticas de organizaciones humanitarias y sectores opositores, que alertan sobre el riesgo que esto representa para civiles y migrantes.