El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, afirmó que su país no permitirá que Afganistán sea utilizado como un medio para desestabilizar su territorio. Durante su intervención en el Parlamento, Zardari destacó que las recientes operaciones militares realizadas por Islamabad en la frontera con Afganistán han generado la muerte de más de 400 miembros del Talibán y casi 600 heridos, según cifras oficiales. Estas acciones se han intensificado en respuesta a una serie de ataques atribuidos al grupo Tehrik e Taliban Pakistan (TTP) y al Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA), que el gobierno paquistaní atribuye a la supuesta injerencia de India.
Zardari subrayó la importancia de la seguridad nacional, enfatizando que "el suelo paquistaní es sagrado" y que no se permitirá que ninguna entidad, ya sea nacional o extranjera, utilice el territorio vecino para amenazar la paz en Pakistán. El mandatario también agradeció a las Fuerzas Armadas por su vigilancia y valor, asegurando que gracias a su esfuerzo, los ciudadanos se sienten seguros en sus hogares y lugares de trabajo.
En su discurso, el presidente defendió la postura de su gobierno ante los recientes atentados, argumentando que Pakistán ha actuado con "moderación estratégica" frente a los desafíos a su soberanía. Zardari mencionó que se habían explorado todas las vías diplomáticas antes de declarar lo que consideró una "guerra abierta" contra los grupos armados que operan en la frontera. Además, criticó la falta de cumplimiento de acuerdos previos en Doha, donde se prometió que el territorio afgano no sería utilizado para lanzar ataques contra países vecinos. "Las promesas hechas han sido convenientemente olvidadas", concluyó Zardari durante su comparecencia ante el Parlamento.



