En medio de la crisis provocada por la interrupción del tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz, las discusiones sobre una posible intervención internacional han cobrado relevancia. Recientemente, Kaja Kallas, la Alta Representante de la Unión Europea para Política Exterior, sugirió la creación de una misión europea y no descartó la posibilidad de una acción bajo el marco de la ONU. Su propuesta tiene como objetivo garantizar el flujo ininterrumpido de petróleo, gas y fertilizantes, productos que han visto comprometida su circulación debido a recientes tensiones entre Estados Unidos e Israel.
Kallas, en declaraciones a la prensa antes de una reunión del Consejo de Asuntos Europeos en Bruselas, enfatizó que la situación actual representa un riesgo significativo para el suministro de energía hacia Asia, considerando que el 85% de los hidrocarburos que atraviesan el estrecho están destinados a países asiáticos. Ante este panorama, el portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, se pronunció sobre las especulaciones en torno a un posible liderazgo de la organización en la reapertura del estrecho.
Dujarric evitó confirmar o desmentir la existencia de una iniciativa de la ONU, afirmando que es fundamental no alimentar rumores sobre las gestiones diplomáticas en marcha. Según explicó, hay mucho en juego y es necesario mantener un enfoque reservado, tal como se hizo en la exitosa Iniciativa de cereales del Mar Negro durante el conflicto en Ucrania, donde el silencio y la mesura fueron clave para el desarrollo de las negociaciones. A pesar de la falta de detalles sobre las conversaciones actuales, la oficina de Guterres ha estado en contacto con altos funcionarios de la región y otros países ajenos al conflicto, aunque sin revelar información específica sobre estos intercambios.



