La noche del viernes al sábado, Rusia desató una intensa ofensiva sobre Ucrania, lanzando una serie de misiles y drones que resultó en la muerte de al menos 12 personas y la devastación de un edificio de apartamentos en Kharkiv, la segunda ciudad más grande del país.
Los equipos de rescate se encuentran trabajando entre los escombros del bloque de cinco plantas, un antiguo edificio de estilo soviético, en busca de posibles sobrevivientes. Según las autoridades locales, el ataque con misiles causó la muerte de varias personas, incluyendo a una maestra de primaria y su hijo. El alcalde de la ciudad, Igor Terejov, informó que también se registró la pérdida de una mujer junto a su hija adolescente.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, denunció que Rusia disparó un total de 29 misiles y 480 drones en su territorio, provocando daños en infraestructuras energéticas y ferroviarias. Durante una conversación telefónica con el presidente francés, Emmanuel Macron, Zelensky enfatizó la urgencia de implementar un paquete de ayuda de 90.000 millones de euros de la Unión Europea y las sanciones pendientes contra Rusia, que actualmente enfrentan bloqueos por parte de Hungría. La situación sigue siendo crítica, con más heridos reportados, incluidos niños, a raíz de esta nueva ofensiva.



