La reciente detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos ha generado un impacto significativo en la política internacional que sostiene al gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua. Este país, que ya atraviesa una crisis prolongada, se encuentra en un momento crucial para definir su futuro político, especialmente tras la pérdida de su principal aliado regional, como señala el Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam).

La captura de Maduro, ocurrida el 3 de enero, ha dejado a Nicaragua sin su principal soporte, lo que ha intensificado su aislamiento en el ámbito internacional. Esta situación se produce en un contexto donde la comunidad internacional y la sociedad nicaragüense observan con atención el desenlace político, recordando las masivas protestas de 2018 y la violenta represión del régimen sandinista que las siguió. El informe de Cetcam revela tres escenarios posibles para el futuro de Nicaragua: la consolidación del orteguismo, una transición controlada y un proceso democrático genuino impulsado por la presión interna y externa.

La relación entre Nicaragua y Venezuela ha sido fundamental para la estabilidad política y económica del gobierno de Ortega y Murillo en las últimas dos décadas. Sin embargo, la ausencia de apoyo venezolano ha aumentado el desafío para el régimen, que enfrenta un serio déficit de legitimidad y un endurecimiento de las sanciones, principalmente por parte de Estados Unidos. En este contexto, el informe de Cetcam advierte sobre la dificultad que tendrá el gobierno sandinista para mantenerse en el poder ante el rechazo creciente de la población y el aislamiento internacional, lo que plantea un futuro incierto para el país con elecciones programadas para noviembre de 2027 sin garantías democráticas.