En Colombia, realizar cambios en la estética o funcionamiento de un vehículo puede acarrear sanciones económicas severas si no se respetan los procedimientos establecidos por la ley.

Alteraciones como cambiar el color del auto, modificar el sistema de escape o instalar luces no autorizadas pueden resultar en multas que superan el millón de pesos, además de la posible inmovilización del vehículo por parte de las autoridades.

La normativa establece que cualquier modificación en las características originales de un automóvil debe estar debidamente registrada ante las autoridades competentes. Un ejemplo común es cuando un propietario decide cambiar el color o sustituir el motor sin actualizar esta información en el Registro Único Nacional de Tránsito (Runt), lo que se considera una infracción de categoría B, con una sanción equivalente a ocho salarios mínimos diarios, es decir, alrededor de 346.000 pesos.

Entre las modificaciones que conllevan sanciones también se encuentra la instalación de películas en los vidrios. Aunque su uso es permitido dentro de ciertos límites técnicos, superar los porcentajes de transparencia establecidos sin la debida autorización puede derivar en multas similares a las mencionadas anteriormente. Además, las autoridades pueden exigir la retirada inmediata de estos materiales.

Las alteraciones en el sistema de escape son objeto de un control riguroso. Cambios que modifiquen el sonido original, como la eliminación de silenciadores, pueden acarrear sanciones más graves, con multas que ascienden a 15 salarios mínimos diarios, aproximadamente 650.000 pesos, además de la inmovilización del vehículo hasta que cumpla con las normativas de ruido y emisiones.

El uso de luces no autorizadas también es un motivo de sanción. La instalación de luces que generen deslumbramiento o de dispositivos reservados para emergencias puede acarrear multas similares por exceso de ruido. En estos casos, la normativa exige la retirada de los dispositivos de inmediato, bajo la supervisión de las autoridades de tránsito.

Por último, la manipulación de las placas del vehículo es considerada una de las infracciones más graves, ya que cualquier alteración en la visibilidad de los caracteres puede tener consecuencias legales severas.