Al menos once personas murieron este lunes, entre ellas dos niños y dos paramédicos, como consecuencia de una nueva serie de bombardeos del Ejército de Israel contra Kfar Reman, en el sur de Líbano, pese al alto el fuego vigente.

Un primer ataque alcanzó un edificio residencial de tres plantas y dejó nueve muertos, incluidos los dos niños, además de cinco heridos. En otro episodio, un dron impactó contra un vehículo en la misma localidad y provocó la muerte de dos paramédicos de la Asociación Islámica: Alí Shahrur y Hadi Farhat.

Horas antes, el Ejército israelí había ordenado evacuar sectores de Deir al Zahrani, también en el sur libanés, ante un posible ataque contra una instalación que, según Israel, pertenecería al partido-milicia chií Hezbolá. “Instamos a todos los residentes que se encuentren en el edificio marcado en rojo en el mapa adjunto y en los edificios colindantes a que lo evacuen: os encontráis cerca de una instalación perteneciente a la organización terrorista Hezbolá contra la que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) van a actuar”, declaró en árabe la portavoz del Ejército israelí, Ella Waweya. La funcionaria afirmó que la operación no buscaba causar daños a los habitantes de la zona señalada para la evacuación.