Rusia acusó este lunes a la Unión Europea (UE) de utilizar la agenda de derechos humanos como herramienta de presión contra Moscú y cuestionó que el bloque tolere expresiones de rusofobia. La denuncia fue formulada por la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajarova, durante una conferencia de prensa en la que se refirió a un informe europeo sobre derechos humanos y democracia en el mundo para 2025.

Según Zajarova, la UE actúa de manera “cínica” al presentar sus críticas y sostiene que la intolerancia crece dentro del bloque, con un aumento de los casos de racismo y de los discursos de odio. En ese sentido, afirmó que las autoridades europeas “ignoran e incluso toleran la rusofobia”.

“La UE declara abiertamente sus esfuerzos por instrumentalizar los Derechos Humanos para presionar a Rusia”, sostuvo la funcionaria, al cuestionar el documento elaborado bajo la responsabilidad de la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, de Estonia, y publicado a finales de agosto.

Zajarova también criticó el nivel de cuestionamiento que, según su interpretación, reciben los distintos países. Afirmó que esa evaluación no está determinada por “la situación real”, sino por “el grado de lealtad de cada Estado a la UE”, bloque al que acusó de asumir el “papel ilusorio de (...) ‘defensora mundial de los Derechos Humanos’”.

Como ejemplo, mencionó el apartado dedicado a Ucrania, al que calificó de “completamente ineficaz” y, en algunos aspectos, elogioso. La portavoz rusa describió a ese país como sumido en “la corrupción, la anarquía y el neonazismo” y sostuvo que Bruselas ya no oculta el uso de la agenda de derechos humanos para intervenir en los asuntos internos de Estados que impulsan políticas independientes.