El reciente intercambio de opiniones entre Miguel Ángel Pinto, congresista electo, y Aída Quilcué, integrante de la fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda, ha generado un intenso debate en el entorno político colombiano.
La controversia surgió tras las acusaciones de Quilcué hacia el expresidente Álvaro Uribe Vélez, líder del partido Centro Democrático, a quien responsabilizó de haber estigmatizado a los pueblos indígenas durante la histórica Minga Indígena de 2008. En su mensaje en la red social X, la líder indígena subrayó el dolor que causaron las palabras de Uribe en aquel momento, afirmando que estas solo generaron angustia entre las comunidades.
En respuesta, Pinto defendió al exmandatario, enfatizando que en Colombia no debería existir estigmatización hacia ningún grupo social, incluyendo a los pueblos indígenas y a los antioqueños, quienes a menudo enfrentan etiquetas negativas. El congresista destacó que minimizar el legado de Uribe a una mera “estigmatización” es una simplificación que no refleja la complejidad de su gestión, la cual, según él, se centró en la institucionalidad y la seguridad del país en tiempos complicados.



