Varios migrantes que ingresaron a nado en Ceuta durante los últimos días decidieron regresar voluntariamente a Marruecos, hacia la localidad de Castillejos. Según relataron, el cierre generalizado de tiendas y comercios en la ciudad autónoma les dificulta conseguir comida y agua, por lo que buscan reponer fuerzas antes de volver a intentar el cruce hacia España.

Los testimonios fueron recogidos en las inmediaciones de la playa del Tarajal. Allí, algunos jóvenes afirmaron que no están conformes con su situación en Marruecos y que consideran posible volver a entrar en Ceuta debido a lo que describieron como un dispositivo policial precario en la frontera.

“Llegamos el sábado y no nos han dado comida en tres días”, contó Mohamed, un adolescente de 15 años procedente de Fez, mientras permanecía envuelto en una manta de la Cruz Roja. El joven explicó que él y otros amigos tienen “sueños que intentar cumplir” y “mucho talento”, pero sostuvo que Marruecos no los quiere allí. Con la ayuda de otro migrante que colaboró como traductor, también señaló que planea volver a Castillejos para alimentarse, recuperar fuerzas y tratar de cruzar nuevamente a Ceuta, con la expectativa de recibir asistencia en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).