En el norte del Estado de México, la seguridad en las rutas intermunicipales ha dado un paso significativo con la incorporación de cámaras de videovigilancia en más de 200 taxis. Estas cámaras están conectadas al Centro de Control, Comando, Comunicación, Cómputo y Calidad (C5) de la Secretaría de Seguridad del Estado de México, buscando así proteger tanto a conductores como a pasajeros.
Según informan fuentes locales, esta iniciativa se ha llevado a cabo en localidades como Atlacomulco, Ixtlahuaca, Jocotitlán, Temascalcingo, San Felipe del Progreso, Acambay y El Oro. Los propios taxistas han sido quienes han adquirido e instalado las cámaras en sus vehículos, impulsados por la necesidad de mejorar la seguridad en trayectos que no están cubiertos por la infraestructura fija del C5 y ante el aumento de asaltos y situaciones de peligro en la región.
La visibilidad de las cámaras actúa como un elemento disuasivo para posibles delincuentes, ya que la posibilidad de ser grabados y monitoreados en tiempo real reduce la probabilidad de robos o agresiones. Además, algunos taxis conducidos por mujeres han sido equipados con botones de pánico, permitiendo alertar al C5 en situaciones de riesgo, como acoso o agresiones de género. Esta estrategia no solo complementa los esfuerzos oficiales de seguridad, sino que también amplía la red de monitoreo en rutas donde la videovigilancia es escasa.



