La población de Marruecos acudirá este miércoles a las urnas para elegir a los integrantes de la Cámara de Representantes, en unas elecciones parlamentarias atravesadas por las dudas sobre el nivel de participación. El descontento se concentra especialmente entre los jóvenes, en un contexto de malestar por la situación política y económica del país y de tensiones con España tras la crisis de finales de julio, cuando decenas de miles de personas ingresaron de forma irregular a Ceuta.
Un total de 27 partidos políticos competirán por los 395 escaños de la Cámara Baja del Parlamento. De ese total, 305 bancas se definirán en circunscripciones locales, mientras que las 90 restantes se distribuirán entre las 12 regiones del país. Cada una de esas regiones contará con entre tres y 12 representantes.
La Cámara de Representantes es la única de las dos cámaras del Parlamento cuyos integrantes son elegidos mediante sufragio universal directo. En cambio, la Cámara de Consejeros, compuesta por 120 escaños, se conforma de manera indirecta a través de colegios electorales integrados por autoridades territoriales, asociaciones profesionales y organizaciones de empleados y empleadores.
Por ese motivo, la votación es considerada un indicador relevante del estado de ánimo de la sociedad marroquí. La elección se desarrolla además después de las protestas antigubernamentales de 2025, motivadas por el deterioro o la escasez de servicios públicos y caracterizadas por un alto nivel de seguimiento. Esas movilizaciones fueron las más importantes registradas en el país africano desde las protestas que sacudieron la región del Rif entre 2016 y 2017.



