La posición de Donald Trump sobre la política exterior estadounidense aparece atravesada por cambios frecuentes. En ese marco, el análisis advierte que el presidente norteamericano podría modificar nuevamente su postura sobre distintos asuntos internacionales, como ya habría ocurrido en relación con la guerra contra Irán. Según esa mirada, Trump no logró presentar una victoria en el conflicto y enfrenta una situación desfavorable en el estratégico estrecho de Ormuz, que continúa bajo control del régimen iraní.

El eventual giro de Washington respecto de las islas Malvinas también debe ser interpretado a la luz de la relación entre Trump y el gobierno británico. Aunque Estados Unidos sostuvo formalmente una posición de neutralidad sobre la disputa, el planteo señala que, en los hechos, su política respaldó históricamente a Gran Bretaña. Ese supuesto cambio se produce, además, en un momento de fuerte tensión entre la Casa Blanca y la flamante administración británica encabezada por el primer ministro Andy Burnham, líder del Partido Laborista.

Burnham llegó al poder a fines de julio pasado, después del fracaso de la gestión de su antecesor, el también laborista Keir Starmer. La relación entre Washington y Londres se deterioró, de acuerdo con el análisis, luego de que el gobierno británico restringiera el permiso para que Estados Unidos utilizara la isla Diego García, en el océano Índico, durante sus ataques contra Irán. El caso de Diego García es presentado como otra muestra de los cambios de posición de Trump: Londres negociaba la transferencia de la soberanía de la isla a la República de Mauricio, aunque buscaba conservar la base militar británica.