El presidente de Francia, Emmanuel Macron, mantuvo una conversación con el mandatario iraní, Masoud Pezeshkian, donde le exigió que se detengan de inmediato las agresiones hacia los países vecinos y que se restablezca la actividad en el estrecho de Ormuz. Este estratégico paso marítimo es vital para el comercio global, ya que aproximadamente el 20% del petróleo y el gas natural licuado del mundo transita por allí.

La charla se produce en un momento crítico, en el que Europa se encuentra evaluando su rol en un conflicto que se intensificó tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán, que comenzó el 28 de febrero. Macron enfatizó que la postura de Francia es de defensa, buscando proteger a sus ciudadanos y aliados en la región, así como asegurar la libre circulación marítima. El presidente calificó de "inaceptable" la agresión a su país, en referencia al ataque con dron que resultó en la muerte de un soldado francés en el Kurdistán iraquí.

El soldado Arnaud Frion, de 42 años, perdió la vida en un ataque que también dejó a otros seis soldados heridos en la ciudad de Erbil. Macron instó a Pezeshkian a poner fin a estos ataques, que se realizan tanto directamente como a través de grupos aliados en lugares como Líbano e Irak. Además, advirtió que la escalada de tensiones podría tener severas implicaciones para el pueblo iraní y la estabilidad regional. El mandatario francés subrayó la necesidad de establecer un nuevo marco político y de seguridad que impida a Irán el acceso a armamento nuclear y controle su programa de misiles balísticos.