El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cuestionó este jueves la decisión de Estados Unidos de imponer nuevos aranceles a 60 países y rechazó la justificación presentada por Washington, que vinculó las medidas con la importación de bienes elaborados mediante trabajo forzado. La decisión fue anunciada a pocas horas de que venciera el arancel global temporal del 10% aplicado previamente por la administración de Donald Trump.
Lula acusó a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), dirigida por Jamieson Greer, de utilizar un asunto relacionado con los derechos humanos y la protección de los trabajadores para fundamentar una política comercial proteccionista. Según el mandatario, el organismo señaló por prácticas desleales a 59 países y a la Unión Europea.
En el caso de Brasil, el presidente afirmó que su gobierno rechaza la imposición de un arancel del 12,5% sobre los productos brasileños. También sostuvo que, durante la investigación realizada por la USTR, el Ministerio de Trabajo entregó explicaciones y documentación sobre la legislación nacional y las medidas adoptadas por las autoridades aduaneras para impedir el ingreso de bienes producidos con trabajo forzoso.



