Los yacimientos arqueológicos pueden funcionar como importantes reservorios de diversidad vegetal, según un estudio internacional publicado en Scientific Reports. La investigación analizó la flora de 69 sitios ubicados en 17 países de la cuenca del Mediterráneo y señaló la necesidad de aplicar estrategias de gestión que permitan conservar mejor la biodiversidad presente en esos espacios.
El trabajo, en el que participó Leopoldo Medina, responsable de la sección de plantas vasculares del Herbario del Real Jardín Botánico-CSIC, puso el foco en la flora vascular que crece dentro de los yacimientos. La relación entre estos lugares y la vegetación permite reconstruir no solo aspectos de las civilizaciones que los habitaron, como sus formas de vida y su cultura, sino también algunas características de los paisajes en los que se desarrollaron.
En total, el estudio identificó 3.337 taxones. Alrededor del 10% correspondió a flora endémica y subendémica: 113 taxones estrictamente endémicos y 233 endémicos regionales. Además, el 18% fue considerado de interés para la conservación, de acuerdo con documentos legales o listas rojas nacionales e internacionales: 679 taxones figuraban en registros nacionales y 573, en listados internacionales.
Los investigadores destacaron que la capacidad de estos recintos para reunir parte de la diversidad vegetal del área donde se encuentran explica su importancia como reservorios. Por ese motivo, el estudio plantea que los yacimientos arqueológicos sean considerados también espacios relevantes para la conservación de la flora mediterránea.



