Cada pareja desarrolla sus propias costumbres para fomentar la intimidad, que pueden incluir desde disfrutar de una copa de vino al final de la jornada hasta compartir una ducha. Esta última práctica ha ganado popularidad gracias a la difusión de contenido en redes sociales, como lo hace Jorge Ángel, un enfermero argentino que utiliza su cuenta de TikTok para abordar temas de salud. Con cerca de seis mil seguidores, Ángel ha llamado la atención por sus consejos que, aunque en tono de broma, invitan a la reflexión sobre la conexión emocional en las relaciones.
Recientemente, una de sus publicaciones generó controversia al vincular la costumbre de ducharse en pareja con la disminución del estrés y el fortalecimiento de la relación. A pesar de las críticas, el enfermero sostiene que esta práctica puede ser beneficiosa, aunque también reconoce las dificultades que pueden surgir, como diferencias de altura o el riesgo de accidentes. Sin embargo, expertos en psicología, como Alejandro Rodríguez, respaldan la idea, afirmando que compartir momentos en la ducha puede fomentar la confianza y la intimidad entre las parejas.
Rodríguez destaca que la experiencia de ducharse juntos crea un espacio propicio para el acercamiento emocional y la aceptación mutua. Además, la liberación de hormonas como la oxitocina y las endorfinas en este contexto puede contribuir a la reducción del estrés. Las duchas compartidas permiten también mantener conversaciones profundas y divertidas que pueden romper con la monotonía diaria. Por otro lado, la microbióloga Primrose Freestone aporta una perspectiva sobre los mejores momentos para ducharse, señalando que las duchas matutinas son más efectivas para eliminar impurezas acumuladas durante la noche, mientras que las nocturnas ayudan a limpiar alérgenos y suciedad del día.



