La crisis de gas natural en Camisea, que comenzó tras un incidente en los ductos de la Transportadora de Gas del Perú (TGP) el 1 de marzo, ha comenzado a tener repercusiones serias en el abastecimiento de combustibles líquidos en Lima. La situación se agrava en un contexto de altos precios internacionales del petróleo, la paralización de la planta de GLP de Pisco y la reestructuración de la empresa estatal Petroperú.

Un recorrido reciente por la capital peruana reveló largas colas y descontento entre los conductores, quienes reportan dificultades para encontrar gasolina y diésel. En un establecimiento de Primax en Jesús María, varios choferes expresaron su frustración. “La gasolina está muy cara y escasa. En Repsol, la premium se vende a 24, 25 soles, lo que es exorbitante”, comentó uno de ellos.

La escasez no se limita a un solo punto de venta; otros grifos en la ciudad también han informado que no cuentan con combustible. Algunos taxistas han mencionado que la situación se ha extendido a otros distritos sin resultados positivos. La suspensión de la producción de gas natural y GLP por parte de Pluspetrol es la causa principal de esta crisis, lo que ha llevado al gobierno a restringir su uso a consumo doméstico y transporte masivo, dejando a otros sectores en una complicada situación.