El 21 de febrero de 2026 se conoció la decisión judicial de excarcelar a Édgar Jair Aguilar Soto, imputado por el homicidio de su pareja, Clara Milena Álvarez Díaz. Esta resolución ha provocado una ola de indignación entre familiares y allegados de la víctima, así como en la sociedad colombiana que seguía con atención el desarrollo del caso.
La situación se remonta a abril de 2025, cuando Aguilar Soto fue detenido tras entregarse a las autoridades en Barranquilla, poco después de que se conocieran los terribles detalles del crimen, ocurrido en el barrio Sinaí de Soledad. A pesar de que el proceso judicial sigue abierto, la justicia argumentó que la excarcelación se debe al vencimiento de los plazos legales para la detención sin juicio, una decisión que ha generado un intenso debate sobre la protección de las víctimas de violencia de género.
La madrugada del 19 de abril de 2025, la hija de la pareja descubrió a su madre en estado crítico tras una discusión con Aguilar Soto, quien la agredió con un martillo y un cuchillo. Las lesiones mortales fueron constatadas por los primeros respondientes, y la principal testigo, la adolescente, relató los detalles del ataque. A pesar de la gravedad de los hechos, la defensa del acusado argumentó que el nuevo régimen procesal, que extiende los plazos de detención preventiva por casos de feminicidio, no debía aplicarse retroactivamente, lo que llevó a la controversia que hoy afecta a la comunidad.
El crimen de Clara Milena Álvarez Díaz no solo ha dejado una profunda huella en su familia, sino que también ha puesto de manifiesto las falencias del sistema judicial en la lucha contra la violencia de género. La excarcelación de Aguilar Soto ha reavivado el clamor por una justicia más efectiva y rápida, que proteja a las víctimas y evite que estas situaciones se repitan en el futuro.



