El primer ministro libanés, Nawaf Salam, afirmó que la autoridad sobre decisiones de paz o guerra debe estar en manos del Estado, dejando claro que ninguna milicia tiene derecho a operar al margen del control estatal. En este sentido, Salam demandó que Hezbolá entregue todo su arsenal y limite sus actividades estrictamente al ámbito político, según lo expresado en una conferencia de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros.
La administración libanesa ha prohibido explícitamente cualquier actividad militar que realice Hezbolá y ha ordenado a sus miembros que entreguen sus armas. Esta medida se toma en un contexto de creciente tensión regional, tras los recientes ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán, que han desencadenado respuestas violentas desde el territorio libanés. Las autoridades buscan evitar una escalada de conflictos que podría afectar gravemente la estabilidad del país.
En la conferencia, Salam reiteró que el Estado no aceptará ninguna acción militar que provenga de Líbano fuera del marco de sus instituciones. Asimismo, se ha solicitado a las fuerzas de seguridad que frenen toda operación militar de grupos armados, como Hezbolá, y se detenga a quienes ignoren esta nueva normativa. El Ejército de Líbano ha recibido instrucciones para avanzar con el desarme de milicias, un proceso que enfrenta significativos desafíos y que se espera dure entre cuatro y ocho meses. El Gobierno también ha hecho un llamado a Hezbolá para que se convierta en un partido político que opere dentro de los límites legales establecidos, reafirmando que la responsabilidad de la defensa recae exclusivamente en el Estado.



