En Teherán, la capital iraní, una maestra se hizo escuchar desde su balcón, gritando consignas como "¡Muerte al dictador!" y "¡Khamenei, asesino!". Su voz se sumó a la de muchos otros vecinos que, desde sus ventanas y azoteas, se unieron en un esfuerzo colectivo por desafiar al régimen, a pesar de la oscura represión que ha dejado un saldo de miles de muertos y numerosos arrestos.

La respuesta a este grito de desafío no se ha hecho esperar. Mientras algunos vecinos intentaron silenciar las voces opositoras con consignas en apoyo al régimen islámico, otros se manifestaron enérgicamente, exigiendo libertad y justicia. A pesar del miedo y la represión, el espíritu de resistencia persiste en la sociedad iraní, donde la frustración y el dolor se mezclan con la determinación de seguir luchando por sus derechos.

La situación se complica aún más debido a las tensiones internacionales, especialmente con Estados Unidos, que ha intensificado sus amenazas hacia Irán. En medio de este clima de incertidumbre, las conmemoraciones por los caídos en las protestas cobran un sentido político profundo. Este fin de semana se cumplen 40 días desde una de las jornadas más sangrientas de la represión, y se han registrado ceremonias en varias ciudades que, lejos de ser meros homenajes, se convierten en actos de desafío al régimen, con cánticos y reivindicaciones que resuenan por todo el país.