Las mujeres afganas evacuadas por el Gobierno español tras la toma de Kabul por los talibanes, el 15 de agosto de 2021, afrontan dificultades para convalidar sus títulos profesionales y aprender español. Mientras tanto, muchas otras permanecen a la espera de un visado humanitario en Pakistán o Irán, y un permiso de estudios podría facilitar la llegada de algunas de ellas a España.
La situación fue planteada por Sunita Nasir Tareen, presidenta de la Asociación de Mujeres Afganas en España (AMAE), que reúne a más de 300 mujeres distribuidas en distintos puntos del país. Tareen, una ingeniera de 35 años que trabajó para la ONU, llegó a España junto con su marido y su hija. Sus padres quedaron atrás y posteriormente pudieron reunirse con ella mediante la reunificación familiar, mientras que tres de sus hermanas aún permanecen fuera.
“No es fácil empezar de nuevo mientras parte de tu mente y de tu corazón está en otro lugar”, expresó Tareen al describir su experiencia. También sostuvo que “el proceso de adaptación fue difícil para todas”, especialmente por el aprendizaje del idioma, aunque ella logró expresarse en español con soltura.
Según explicó, las dificultades no se deben a una falta de capacidad, sino a que en muchos casos las clases de español se reducen a un par de horas semanales y llegan únicamente hasta el nivel A2. Esa formación, señaló, no alcanza para acceder a un empleo. Algunas mujeres que tienen hijos terminaron aprendiendo el idioma a través de ellos y del contacto con los padres de sus compañeros, una situación que les permitió adaptarse mejor que a quienes no contaron con esas redes cotidianas.



