Las autopistas de peaje rescatadas por el Estado tras la crisis financiera de 2008 registraron en 2025 un beneficio neto conjunto de 27,3 millones de euros. El resultado, correspondiente a la red gestionada por la empresa pública Seitt, representó un aumento del 32,9% frente a los 20,5 millones obtenidos en 2024.
La cifra de negocios derivada del cobro de peajes alcanzó los 96,5 millones de euros, con una suba interanual del 2,2%. El incremento se produjo pese a que la AP-7 Alicante dejó de generar ingresos por peajes debido a su gratuidad: pasó de aportar 2,6 millones de euros en 2024 a no registrar facturación por ese concepto durante 2025. La mejora del tráfico en el resto de la red compensó esa pérdida.
Las radiales madrileñas R-3 y R-5, explotadas por una única concesionaria, fueron nuevamente las principales aportantes de ingresos por peajes, aunque su facturación se redujo un 4,5%, hasta los 26,8 millones de euros. Luego se ubicaron la R-2, con 16,8 millones (+1,2%); la AP-36, entre Ocaña y La Roda, con 16,7 millones (+5,9%); y la R-4, que alcanzó los 15,7 millones tras avanzar un 18,7% respecto del ejercicio anterior.
En tanto, la AP-7 Cartagena-Vera generó 12,4 millones de euros, un 8% más que en 2024, mientras que la AP-41 Madrid-Toledo elevó sus ingresos hasta los 4,5 millones, con un crecimiento del 31,5%. Las cifras forman parte de las cuentas anuales de Seitt correspondientes al ejercicio 2025.



