Hoy se celebra el Día Mundial del Gato, y Larry, el famoso felino que reside en Downing Street, se convierte en el protagonista indiscutido. Desde su llegada a la sede del poder británico en 2011, este gato ha sido testigo de la renuncia de seis primeros ministros, convirtiéndose en un símbolo perdurable en medio de la inestabilidad política.
Larry no es un gato común. Con una cuenta de Twitter que cuenta con casi un millón de seguidores, su popularidad supera la de muchos líderes políticos. Conocido por su carácter algo independiente y su fotogenia, este felino ha pasado de ser un animal callejero a convertirse en una figura central en la residencia oficial del primer ministro, donde su presencia es tan apreciada que los niños que visitan el lugar a menudo preguntan por él antes que por el propio primer ministro.
A lo largo de sus quince años de servicio, Larry ha evolucionado de simple cazador de ratones a un ícono cultural, generando productos de merchandising que van desde peluches hasta bolsas reutilizables. Su historia es un recordatorio de que, aunque los políticos van y vienen, la esencia de Larry permanece, atrayendo la atención de medios de comunicación y del público en general en cada paso que da, incluyendo momentos memorables como su encuentro con Donald Trump. En este Día Internacional del Gato, Larry sigue demostrando que su legado va más allá de su rol como cazador, consolidándose como un símbolo de estabilidad y ternura en tiempos de cambio.



