La Unión Europea ha tomado una clara postura frente a las presiones de Estados Unidos para incrementar su presencia militar en el estrecho de Ormuz, rechazando cualquier implicación más directa en la escalada de tensiones en Oriente Medio. Kaja Kallas, alta representante de la UE para Política Exterior y Seguridad, afirmó que los Estados miembros no tienen la intención de ampliar la misión naval en la región, enfatizando que este conflicto no debe ser considerado como una guerra europea.

Durante la reunión de ministros de Asuntos Exteriores en Bruselas, se abordó la posibilidad de extender el mandato de la operación naval Aspides, actualmente activa en el mar Rojo para salvaguardar el tráfico marítimo frente a los ataques de los hutíes de Yemen. Sin embargo, la propuesta de extender esta misión al estratégico estrecho de Ormuz, crucial para el transporte energético global y que se encuentra bloqueado por Irán, no logró el apoyo unánime entre los Veintisiete.

La alta representante Kallas subrayó que involucrarse más en el conflicto podría implicar a la UE en una guerra que no ha iniciado. "Nadie desea participar activamente en este conflicto", afirmó. La discusión se produce en el contexto de la próxima cumbre de líderes de la UE, donde se evaluará la situación en Oriente Medio y sus repercusiones sobre la seguridad y el comercio en Europa.