La Unión Europea se encuentra ante un desafío significativo con un déficit de aproximadamente 500.000 conductores de camiones y autobuses, lo que afecta directamente la operatividad del transporte terrestre y, por ende, la estabilidad de las cadenas logísticas en la región.
En respuesta a esta situación, la Comisión Europea ha difundido un estudio detallado elaborado por la IRU que aborda la contratación y la integración de conductores de países no pertenecientes a la UE como una medida para mitigar esta escasez. Este informe, titulado “Conductores de Autobuses y Camiones Procedentes de Terceros Países”, proporciona una visión fundamentada sobre los obstáculos legales, administrativos y de cualificación que enfrentan tanto los trabajadores extracomunitarios como las empresas de transporte en los distintos Estados miembros.
Desde la IRU enfatizan que atraer talento del exterior no debe ser visto como una solución única, sino como parte de una estrategia más amplia. El envejecimiento de la plantilla actual y la baja participación de nuevos conductores, especialmente jóvenes y mujeres, que suman menos del 10% del total, son factores que contribuyen a este déficit. Raluca Marian, directora de Relaciones con la UE de la IRU, destacó que es crucial abordar esta problemática con un enfoque a largo plazo, que incluya mejoras en las condiciones laborales y una mayor atracción hacia el sector. Además, el informe subraya la necesidad de simplificar los procesos administrativos, que actualmente pueden tardar entre seis y doce meses y generar costos que superan los 20.000 euros por conductor, lo que dificulta la rápida cobertura de las vacantes.



