La Unión Europea ha decidido aumentar su apoyo financiero a Oriente Próximo en un momento crítico, donde la retirada de Estados Unidos y otros donantes plantea serios desafíos para la continuidad de la ayuda humanitaria en la región. Según informó la Comisión Europea, se destinarán 458 millones de euros en 2026, enfocándose en Palestina, Siria, Líbano, Jordania y Egipto. El objetivo de estos recursos es asegurar el acceso a servicios de salud, alimentación, refugio y educación, en medio de crecientes preocupaciones sobre la protección de los derechos humanos.

El anuncio, realizado este lunes, responde a lo que las autoridades de la UE han calificado como una “presión sin precedentes” sobre el Derecho Internacional Humanitario. Con esta medida, el bloque europeo se posiciona como el principal financiador de la ayuda humanitaria frente a algunas de las crisis más graves del mundo, especialmente luego de que naciones como Estados Unidos decidieran reducir o cesar su apoyo. Hadja Lahbib, comisaria de Preparación y Gestión de Crisis, subrayó que “la Unión Europea está dando un paso al frente mientras otros se repliegan”, asegurando que “la ayuda vital continuará mientras sea necesaria”.

En cuanto a la asignación específica de fondos, se destinarán 210 millones de euros para Siria, enfocados en mejorar la respuesta ante emergencias y atender necesidades críticas. Para Palestina, se asignarán 124 millones de euros, con el fin de mantener servicios esenciales como asistencia alimentaria y atención sanitaria. Líbano recibirá 100 millones de euros, priorizando la salud de emergencia y el acceso a educación para niños. Jordania contará con 15,5 millones de euros para garantizar servicios básicos, mientras que Egipto obtendrá 8 millones de euros para fortalecer la asistencia a poblaciones vulnerables. Estas acciones reflejan el compromiso de la UE en un contexto de creciente crisis humanitaria en la región.