La terapia CAR-T ha emergido como un avance significativo en el ámbito de la medicina personalizada, transformando la forma en que se abordan tanto el cáncer como diversas enfermedades autoinmunes. Esta innovadora técnica, que inicialmente se desarrolló para tratar patologías oncológicas, implica la modificación genética de linfocitos T para que puedan identificar y destruir células lesionadas, marcando un cambio fundamental en el tratamiento de condiciones que antes eran difíciles de manejar.
Con la expansión de su uso más allá del cáncer, esta terapia se presenta como una alternativa prometedora para tratar afecciones autoinmunes, como el lupus y la artritis reumatoide. Según la especialista Andrea Buschiazzo, la capacidad de esta terapia para inducir remisiones completas y prolongadas sin necesidad de inmunosupresores representa una nueva esperanza para aquellos pacientes que luchan contra enfermedades refractarias.
Investigaciones recientes del Cold Spring Harbor Laboratory han mostrado que la terapia CAR-T no solo combate el cáncer, sino que también podría restaurar la funcionalidad del intestino en modelos animales, mejorando la actividad de las células madre intestinales y reduciendo la inflamación relacionada con la edad. Este enfoque se basa en la extracción de linfocitos T del paciente, su reprogramación mediante ingeniería genética y su reintroducción en el organismo, donde actúan de manera selectiva para eliminar células dañinas, con una precisión notable. El caso de un paciente brasileño, que experimentó una remisión casi total de un tumor pancreático tras recibir esta terapia, resalta el potencial de la CAR-T como una opción terapéutica efectiva y revolucionaria.



