En noviembre pasado, un serval fue rescatado de un hogar en la provincia de Alicante por la Coalición para el Listado Positivo, en conjunto con el SEPRONA de la Guardia Civil. La familia que lo tenía como mascota admitió no poder cuidarlo adecuadamente. Este felino, originario de África subsahariana y conocido por su naturaleza carnívora y territorial, ha ganado popularidad como animal de compañía en tiempos recientes.

El fenómeno se ha visto impulsado por las redes sociales, donde muchos usuarios exhiben sus experiencias con servales, generando un creciente interés en el público sobre la posibilidad de adquirir uno. Sin embargo, expertos advierten que estos animales poseen instintos y necesidades que no se extinguen al ser criados en cautiverio, lo que los hace inapropiados para la vida en un hogar particular. La situación afecta no solo a los servales, sino también a otras especies exóticas.

Olga Martín Carrera, responsable de Políticas de la Fundación AAP en España, señala que el comercio de animales exóticos está en aumento gracias a la facilidad de compra a través de internet y redes sociales. Esto acarrea graves problemas, como el tráfico ilegal y el abandono, además de poner en riesgo el bienestar de los animales y la salud pública. La difusión de imágenes engañosas que presentan a estos animales como adorables mascotas crea expectativas irreales, lo que a menudo conduce a una vida de sufrimiento y privaciones para ellos. La Fundación AAP, con más de 50 años de experiencia, ha recibido numerosas solicitudes de rescate a lo largo de su historia, reflejando las modas cambiantes en la tenencia de mascotas exóticas, incluyendo un notable aumento en la demanda de primates como los macacos de Berbería, que sigue vigente hoy en día.