La emblemática Sagrada Familia, diseñada por Antoni Gaudí, ha alcanzado este viernes su altura máxima de 172,5 metros, consolidándose así como la iglesia más alta del mundo y el edificio más alto de Barcelona. Este logro se logró tras la colocación del brazo superior de la cruz de la Torre de Jesús, una pieza monumental que mide 17 metros de alto y 13,5 de ancho.

El evento generó gran expectativa entre los numerosos turistas que se acercaron al templo para presenciar las maniobras realizadas por una grúa, así como por los trabajadores que estaban suspendidos con arneses. La operación fue transmitida en vivo a través de los canales oficiales de la fundación encargada del proyecto, permitiendo que un público más amplio pudiera ser testigo de este hito.

La colocación de la cruz marca un avance significativo en la construcción de la Sagrada Familia, que ya había superado en octubre pasado los 162,9 metros, superando al templo de Ulm en Alemania como la iglesia más alta del planeta. El diseño de Gaudí estipula que la altura máxima del templo no debe sobrepasar los 177 metros de la montaña de Montjuic, respetando así el límite natural que consideraba “obra de Dios”. Sin embargo, el futuro de la basílica depende de la financiación, fundamentalmente a través de la venta de entradas, y enfrenta desafíos relacionados con la finalización de la fachada de la Gloria, cuya construcción ha generado controversia entre los vecinos que se oponen a la demolición de edificios residenciales.

El Ayuntamiento de Barcelona se encuentra en la complicada tarea de mediar en este conflicto, asegurando que no se aprobará ninguna propuesta que no contemple alternativas habitacionales para los residentes afectados. A pesar del reciente logro, la fundación constructora no ha fijado una nueva fecha para la conclusión definitiva de las obras, que podrían prolongarse por una década si no surgen nuevos inconvenientes en la llegada de visitantes o en la ejecución de los accesos. La ceremonia de inauguración de la Torre de Jesús está prevista para el 10 de junio, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí, y se espera la posible presencia del papa León XIV.