La conexión entre el bienestar y las teorías conspirativas ha generado un fenómeno conocido como conspiritualidad, que se manifiesta en comportamientos que ponen en riesgo la salud de las personas. Este término fue acuñado por Matthew Remski, Derek Beres y Julian Walker, quienes, tras haber estado involucrados en pseudociencias, decidieron unir fuerzas en 2020 para desenmascarar fraudes y cultos dentro del ámbito de la nueva era y el bienestar.

En su libro titulado "Conspiritualidad", que será lanzado en español en 2026, Remski explica que este movimiento fusiona la espiritualidad con una creciente conciencia política sobre las tensiones del capitalismo. A menudo, quienes se adhieren a estas creencias se ven atraídos por prácticas como el yoga, que, aunque en sí mismas son inofensivas, pueden ser malinterpretadas por emprendedores que prometen curas milagrosas. Remski comparte su experiencia personal, revelando cómo una trombosis venosa fue erróneamente diagnosticada como un bloqueo energético, subrayando el peligro de confiar en tratamientos no convencionales.

La pandemia de COVID-19 actuó como un catalizador para la conspiritualidad, creando un entorno propicio donde las personas, aisladas en sus hogares, se volcaron a las redes sociales en busca de respuestas. Durante este tiempo, muchos minimizaron los riesgos del virus, lo que permitió que influencers y gurús de la salud promovieran sus tratamientos alternativos, deslegitimando la medicina moderna y alimentando un vacío de conocimiento crítico sobre la salud. Además, Remski advierte que estas ideas han permeado grupos de extrema derecha, que encuentran en la conspiritualidad un atractivo por su énfasis en la integridad y el orgullo corporal, convirtiéndose en una amenaza aún mayor para la salud pública.