El ministro de Información de Pakistán, Ataulá Tarar, informó sobre la operación militar 'Ira de la Verdad', que ha resultado en la muerte de más de 130 individuos que se presume pertenecen a los talibanes. Estos ataques se han llevado a cabo en diversas ciudades afganas, incluyendo Kabul, Kandahar y Paktia. Esta escalada de violencia se produce tras una serie de enfrentamientos en los que, según las autoridades afganas, más de 50 soldados paquistaníes habrían perdido la vida en la frontera conocida como Línea Durand, que separa a ambos países.
En este contexto de creciente tensión, el relator especial de la ONU para Afganistán, Richard Bennett, ha instado a la desescalada inmediata de los enfrentamientos. Bennett destacó la urgencia de proteger a la población civil ante la gravedad de la situación actual. La ONU ha emitido un llamado a la calma, subrayando la necesidad de evitar más conflictos armados entre las fuerzas afganas y paquistaníes.
Por su parte, el gobierno de Pakistán declaró una situación de 'guerra abierta' con los talibanes, quienes han gobernado Afganistán desde 2021, y llevaron a cabo bombardeos en varias áreas estratégicas. Aunque el portavoz talibán, Zabihulá Muyahid, afirmó que no hubo víctimas en estos ataques, las cifras y denuncias de las autoridades afganas contradicen esta versión. La reciente violencia se produce tras una denuncia formal de Afganistán ante el Consejo de Seguridad de la ONU, donde se alegó que los bombardeos paquistaníes habían causado la muerte de civiles, mientras que Pakistán defendió sus acciones como una respuesta a atentados realizados por el grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) y células del Estado Islámico.



