La junta militar de Birmania calificó de “ilegítimo” a Kyaw Moe Tun, representante del país ante Naciones Unidas, y revocó sus credenciales. El diplomático mantiene su lealtad a la derrocada líder de facto y Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, mientras la organización internacional analiza si debe reemplazarlo en el cargo.
El Ministerio de Exteriores birmano cuestionó las “actividades ilegales” de Moe Tun y sostuvo que fue cesado el 27 de febrero de 2021, pocos días después del golpe de Estado que desplazó al Gobierno surgido de las elecciones legislativas de 2020. En esos comicios se había impuesto la Liga Nacional para la Democracia (LND), el partido de Suu Kyi.
Según la cartera, el embajador no acata “órdenes y directivas emitidas por el Estado” y es responsable de actos de “traición”. Sin embargo, continúa desempeñándose en el cargo y trabaja desde la oficina de la misión birmana ante Naciones Unidas.
El ministerio también afirmó que en la cuenta bancaria de la misión permanecen 2,76 millones de dólares —cerca de 2,37 millones de euros— y 38.233 euros. De acuerdo con su denuncia, esos fondos fueron retirados y utilizados sin autorización estatal para fines personales.
“Moe Tun debe explicar el uso de los fondos de la misión y presentar pruebas”, reclamó el Ministerio de Exteriores, que además reiteró sus acusaciones contra el diplomático por mantener contactos con un gobierno paralelo.



