La tasa de inflación en España ha registrado un aumento interanual del 2,3% en febrero, manteniendo la misma cifra que al inicio del año, según datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este comportamiento se debe, en gran medida, a la disminución en el precio de la electricidad, que ha contrarrestado el efecto de los incrementos en los precios de los carburantes, el turismo y los alimentos.

Si se confirma esta cifra en el informe definitivo que se publicará el 13 de marzo, se pondría fin a una tendencia de tres meses consecutivos de descenso en la inflación, que comenzó tras alcanzar su punto máximo en octubre, cuando la tasa llegó al 3,1%. En febrero, la inflación subyacente, que excluye alimentos no elaborados y productos energéticos por su volatilidad, subió una décima hasta el 2,7%, el nivel más alto desde agosto de 2024. Por otro lado, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) experimentó un incremento mensual del 0,4% en comparación con enero, el mayor desde octubre.

El Ministerio de Economía ha valorado positivamente estos datos, señalando que España continúa controlando los precios, alineándose con el objetivo del Banco Central Europeo de situar la inflación cerca del 2%. Asimismo, desde la cartera de Carlos Cuerpo se destacó que esta moderación permite a los salarios crecer por encima de la inflación, favoreciendo el poder adquisitivo de las familias. Sin embargo, a pesar de un crecimiento del PIB del 2,9% en 2025, que supera la media europea, los aumentos salariales han sido insuficientes para cubrir los costos de vida actuales, lo que ha llevado a que muchos hogares enfrenten dificultades financieras.