En los últimos años, Israel ha intensificado su sistema de vigilancia en Teherán, con un enfoque particular en el círculo cercano de Ali Khamenei, el líder supremo de Irán. Este operativo alcanzó su clímax el pasado sábado, cuando Khamenei fue asesinado en un ataque aéreo israelí en las cercanías de Pasteur Street, en la capital iraní.
Según informes, las cámaras de tráfico de Teherán estaban comprometidas desde hace tiempo, permitiendo a los servicios de inteligencia israelíes recibir imágenes en tiempo real que se transmitían de forma cifrada a servidores en Tel Aviv y el sur de Israel. Esta información les permitió monitorear los movimientos de los guardaespaldas y conductores de altos funcionarios iraníes, revelando patrones de comportamiento y rutinas interiores de la cúpula de poder iraní.
Un detalle significativo fue la utilización de un ángulo de cámara que permitió identificar los lugares de estacionamiento de los vehículos de seguridad, construyendo así expedientes detallados sobre los miembros del equipo de Khamenei. Estos perfiles incluían información crítica como horarios, rutas habituales y los objetivos que custodiaban. Además, la manipulación de torres de telefonía móvil en la zona fue esencial para interrumpir las comunicaciones de la escolta, lo que facilitó el ataque. La coordinación entre la Unidad 8.200 y el Mossad fue fundamental para el éxito de la operación, combinando inteligencia de señales y análisis de datos en un plan de acción preciso.



