Desde hace varios años, las autoridades de Estados Unidos han tratado de reducir la dependencia de Silicon Valley de Taiwán, una isla que produce el 90% de los chips informáticos de alta gama a nivel global. Esta situación ha llevado a funcionarios de seguridad nacional a alertar a ejecutivos de empresas como Apple y Qualcomm sobre los riesgos de una posible toma de control de Taiwán por parte de China, que considera a la isla como parte de su territorio.
En reuniones privadas en Washington y Silicon Valley, se ha enfatizado que un bloqueo chino de Taiwán podría interrumpir el suministro de chips, lo que afectaría gravemente a la industria tecnológica estadounidense. A pesar de los esfuerzos de dos administraciones presidenciales para persuadir a las empresas a diversificar sus fuentes de suministro, estas han mostrado resistencia a cambiar la forma en que obtienen componentes cruciales para sus productos, incluidos teléfonos móviles y computadoras.
La preocupación por la estabilidad económica mundial crece, especialmente después de las recientes maniobras militares chinas en la región. Funcionarios de la Casa Blanca han señalado que el hecho de que el 97% de los chips de alta gama provengan de Taiwán representa un riesgo significativo. Un informe de 2022 de la Asociación de la Industria de Semiconductores advirtió que la pérdida de este suministro podría desencadenar una crisis económica sin precedentes, y las empresas que hoy ignoran esta advertencia podrían enfrentarse a graves consecuencias en el futuro.



