En el marco del juicio por el asesinato de un joven de 21 años en Fuenlabrada, la pareja del principal imputado ha declarado que la bandana confiscada en su hogar fue adquirida para un disfraz de rockero para su hijo, con motivo del Carnaval escolar. Este accesorio, comúnmente vinculado a bandas juveniles, ha generado controversia en el proceso judicial.

Cuatro jóvenes, supuestos integrantes de los Dominicans Don't Play (DDP), se encuentran en el banquillo de los acusados como presuntos autores intelectuales del crimen, que la Policía considera como parte de una venganza entre bandas. Dos menores ya han sido condenados como responsables directos de los disparos que resultaron en la muerte del joven y en graves heridas a otros tres.

El juicio ha revelado detalles preocupantes sobre la dinámica de las bandas involucradas. Durante la audiencia, un agente de la Policía presentó pruebas que incluyen bandanas, armas y una considerable suma de dinero en efectivo encontrada en el registro de uno de los acusados. Además, se ha conocido que uno de los procesados admitió haber llevado a los menores al lugar del crimen sin saber que se iba a cometer un asesinato, lo que complica aún más la situación legal de los involucrados.